Brenda estudia en la calle, mientras su mamá vende jugos en Coatzacoalcos

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Fluvio Cesar Martínez/ Foro Coatza

Coatzacoalcos Ver. – Mientras avanzas sobre la calle Hilario Rodríguez Malpica esquina con Aldama de la colonia María de la Piedad en Coatzacoalcos, siempre te encontrarás a Esther ofreciendo jugos de naranja y piña en 30 pesos por litro, aunque ahora lo que más llama la atención es la presencia de su hija: desde el pasado 24 de agosto se le observa a Brenda de siete años, sentada en una pequeña silla de madera y estudiando sobre la nevera donde su mamá enfría las botellas.

Debido a que Esther es madre soltera no tiene donde dejar a su hija por lo que todos los días la lleva al cruce para cuidarla ayudarla en sus tareas mientras trabaja, algo que a decir de la señora no es nada fácil.

“Yo tengo que estar vendiendo y no puedo dejarla solita en la casa para que haga su tarea, soy madre soltera y pues la ayudo y si no vendemos no comemos, por eso es por lo que nos organizamos para salir temprano y pues ya que haga su tarea aquí”, señala Esther.

La pandemia del covid-19 obligó a los estudiantes a tomar clases a distancia, algunos en televisión, otros en computadora y la gran mayoría como Brenda con el celular de su mamá. Reciben las indicaciones de su maestra vía internet y toma clases en televisión.

Esther copia las actividades para que su hija las realice en el cuadernillo de tareas, mientras ella ofrece los jugos de piña y naranja.

“La maestra nos manda todo por línea, en el celular, y nosotros sacamos copias para que pueda estudiar. No nos queda de otra, porque antes yo la llevaba a la escuela y la recogía cuando terminaba, pero ahora no puedo”, expresó.

*En ocasiones los autos interrumpen a Brenda*

Debajo de una sombrilla y en el camellón central del crucero esta sentada Brenda coloreando un paisaje con animales y árboles. Es mediodía y casi termina todas sus tareas, pero se detiene a pintar con mayor detalle las mariposas, pues son sus animales favoritos.

“Mira, estoy dibujando y pintando, haciendo mi tarea, y pues tomo clases por teléfono en línea y aunque a veces me aburro me gusta mucho pintar”, dice muy sonriente la niña.

Brenda estudia el segundo grado de primera, en la escuela María Enriqueta Camarillo. Dice que ya extraña su salón de clases, donde podía jugar con sus compañeritos y esperaba a que su mamá vendiera sus jugos para después recogerla.

La niña se olvida que su centro de estudios está en la calle y se concentra en pintar y aprender a leer, lo cual puede llevarle horas, aunque la concentración se pierde cuando algún cliente toca el claxon o los automóviles pasan muy cerca de ella.

“Pues no me agrada mucho estar estudiando aquí, pero si me gusta estar con mi mamá así le ayudo y pues me divierto viendo a las personas”, menciona mientras trabaja en su cuadernillo de tareas.

A leguas se nota que es una niña muy alegre, aunque en ocasiones distraída dice su mamá, pero se ponen un reto para ver quién termina primero: si Brenda su tarea o Esther de vender los jugos, algo que ha funcionado.

*Le falta una televisión y útiles escolares*

Desde abril pasado, las ventas han caído en más de un 50 por ciento para Esther quien vive al día. Señala que con el paso de los días la situación se complica más, pues en ocasiones gana menos de 100 pesos, lo cual divide en comida y gastos de su casa, pues tiene toda la responsabilidad.

Hace unos días la televisión donde Brenda tomaba clases se quemó por un cortocircuito, por lo que tuvieron que pedir prestada otra a una vecina.

“Ahorita pedimos una prestada y pues si estamos juntando para comprar otra porque hace falta para sus tareas y en ocasiones ella quiere ver alguna caricatura y la entiendo porque es una niña, ella no sabe bien como están las cosas, pero si esta difícil ahorita con esto del coronavirus”, reconoce Esther.

Además, Brenda requiere de útiles escolares y una mochila, pues su madre admite que tuvo que reciclar los del año pasado, al no poder comprarles nuevos.

Pero eso no desanima a Brenda quien guarda sus colores gastados y sus lápices en una cajita de plástico de color rosa que su madre le compró en meses pasados.

Si quiere apoyar a Brenda puede comunicarse con su mamá al teléfono 924 140 5399 o encontrarlas en el cruce de las calles Malpica y Aldama donde diariamente venden jugos, mientras la pequeña estudia.

“Pues si me falta una mochila porque la mía ya se va a romper, y unos colores porque me gusta pintar”, finaliza Brenda.

 

 

 

 

 

 

 

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1 comentario
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