Vendedor de «pelonas» lleva 54 años deleitando el paladar de los Acayuqueños

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Por Roberto Montalvo/Foro Coatza

Acayucan, Ver.- Como todas las noches, desde 1970, logramos encontrar al señor Santos, originario del barrio La Palma, y que a sus 70 años de edad, continúa trabajando en la venta de dulces, junto a sus tijeras de madera, y vitrina, ofrece su producto en la calle Hidalgo con Morelos, donde dice ha logrado hacer muchos amigos y clientes, para él no existe jubilación, pues si no prepara un día sus dulces, se queda sin alimento su esposa de 73 años.

Sus inicios;

El señor Santos Milagro Ramírez, nació el 15 de enero de 1949, vivió su niñez en la calle Pino Suárez, entre Benito Juárez, y Belisario Domínguez, a sus 16 años de edad, empezó a elaborar los primeros dulces, como Pasteles de Piña, Camote, Polvorones, Gaznates y los populares Borrachitos, Don Santos, aprendió de su hermano Antonio, el cual construyó su horno, y desde entonces hicieron equipo.

Antes de llegar a Ateopan;

Apoyado por Joaquín Pavón Grajeda, y Ricardo Pavón, inició a vender sobre la calle Hidalgo, donde hoy se encuentra un importante hotel, y el cine Victoria, le dieron un espacio y permiso, llegaba a las 10 de la mañana, y para las 3 o 4 de la tarde, se retiraba a su casa, hoy en día por su edad, sale con su producto por la tarde, pues es más tardado el proceso de elaboración, ya que a Don Santos, le gusta personalmente hacer sus dulces.

Desde 1970 vende en el mismo lugar;

Conocido por chico y grandes, el señor de las “pelonas o dulces de coco”, Don Santos, es muy querido por los vecinos del lugar, quienes dicen que ya es parte de la historia de Ateopan, pues no hay día que no llegue a vender a la calle Hidalgo, esquina Morelos, son entre 80 y 100 piezas las que prepara de la mejor manera para el paladar de sus clientes, aun así la ganancia es muy mínima.

Sus ventas de hace 50 años a las actuales;

Como se mencionó la venta para él fue desde los 16 años, entre otros productos destacan el dulce de papaya, melocotón, camote y coco, los cuales vendía a 50 centavos cada uno, logrando conseguir hasta 150 pesos diario, cuando dijo, el dinero valía algo, hoy en día tiene que vender 100 piezas, para obtener un promedio de 200 pesos, máximo 300, pues vende las pelonas y dulces de coco a 5 pesos, pero en ocasiones le llegan niños con 3 o 4 pesos, aun así le da su dulce, pues recuerda cuando era niño y todo se le antojaba pero por no tener dinero, no lo conseguía.

Un trabajo digno:

Con la señora Herlinda Ríos Pérez, procrearon dos hijos, de nombres Andrés y Alberto Milagro Ríos, uno trabaja con transporte del istmo, y el otro es de oficio pintor, el trabajo de vendedor de dulces, logró sacar adelante a la familia de Don Santos, el cual recuerda cuando los habitantes de Congregación Hidalgo y Dehesa, llegaban a la ciudad a caballo, desde entonces esas comunidades son referencia para don Santos, pues todos los domingos acude a vender.

Se autodenomina como el más baratero;

Al vender sus dulces a tan solo 5 pesos, dice ser el vendedor que tiene sus productos muy económicos, “baratero”, pero me da gusto saber que mis clientes me vayan a comprar hasta puente Ateopan, pues demuestran que no es por lo barato, sino por el sabor, tengo otros compañeros que venden hasta 8 y 10 pesos sus dulces, y les sobra producto, nosotros no podemos subirle mucho pues no hay dinero, expresó don Santos.

Le ayudaron con su vivienda:

Al tener problemas de asma, así inicios de sordera, y de la vista, un grupo de personas le ayudaron a mejorar las condiciones de su vivienda, le construyeron un cuarto pequeño, pues se mojaba, lo único que le faltaba eran unas láminas las cuales consiguió luego de varios meses de trabajar.

Así es como Santos Milagro Ramírez, nos demuestra que trabajar y vivir dignamente y de forma honrada se puede lograr.

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