Piden ayuda para octogenaria a la que le amputaron el pie

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21 de Febrero del 2018

Por Violeta Santiago

Agua Dulce, Ver.- Fidelia Gómez Alejandro, de 86 años de edad, yace postrada con un pie amputado en una cama en un cuarto de renta de la colonia Obrera bajo el cuidado de su hija, Juana Sánchez Gómez y del resto de su familia, sin embargo, las cirugías y el pago de enfermería a diario para que le curen la herida ha provocado que los ahorros de estas personas se agoten y que, finalmente, hayan tenido que pedir ayuda a la ciudadanía.

Juana Sánchez vive en la Ciudad de México, pero desde hace más de un mes se mudó para Agua Dulce, en donde habita la señora Fidelia, su madre, quien fue operada debido a una complicación de pie diabético.

Puesto que la señora Fidelia vivía en la colonia Las Piedras, el acceso al transporte público era limitado: “Un viaje especial para ella llegó a costar hasta 200 pesos, pues las calles están feas y los taxis no querían entrar hasta allá”. Por tal motivo, tomaron la decisión de llevarla a vivir a una zona más céntrica y así encontraron un cuarto en la calle Rébsamen, de la colonia Obrera.

Todo comenzó el 7 de enero, cuando notaron que tenía una herida en los dedos del pie izquierdo, así que fue trasladada hasta el Hospital Comunitario en Coatzacoalcos en donde le amputaron dos dedos y la dieron de alta, pero casi una semana después de la curación se le complicó la herida y tuvo que llevarla a un hospital particular.

“En total yo ya me gasté casi 30 mil pesos en material de curación, enfermera y cirugía“, señala Juana, quien ha tenido que dejar su vivienda en la capital del país para cuidar a su mamá en Agua Dulce. Aunque tiene otros tres hermanos, si bien sí le ayudan con algunos gastos, también se encuentran en una situación precaria y limitada de recursos.

La señora Fidelia es invidente desde hace 4 años, consecuencia de la diabetes que padece desde hace poco más de dos décadas, por eso depende totalmente de Juana y de un sobrino que la carga para transportarla al baño con una silla de ruedas.

A pesar de que el cuarto en donde viven estas dos mujeres es humilde, el lugar se encuentra bien cuidado y limpio, además de que Juana procura alimentarla con caldos y sopas para mantenerla con fuerza, pues la octogenaria casi ya no quiere comer.

Puesto que han gastado casi todo su dinero, Juana llegó al extremo de solicitar ayuda luego de que su sobrino le diera la idea de exponer su caso en redes sociales. “No me animaba, se siente mal pedir ayuda, pero me vi en la necesidad de hacer eso”.

La interlocutora expuso que necesita cerca de un año de curaciones diarias para que la herida por la amputación pueda sanar, motivo por el cual tendrá que desembolsar otra fuerte cantidad para cubrir el servicio en los próximos diez meses.

Lo que más necesitan para la señora Fidelia es material de curación como: vendas, gasas, jabón quirúrgico (microdacyn), sueros (tipo electrolit), agua embotellada, guantes, crema argenol, metformina (para la diabetes). También son bien recibidos alimentos como frijol, sopa o arroz.

Para llegar a la casa de esta ciudadana, se debe avanzar por la calle Benito Juárez (junto a Telmex) y continuar de frente por la calle Rébsamen; justo antes de donde comienzan las escalinatas, a la izquierda hay una vivienda de color amarillo con rojo y dentro está el cuarto en donde habita la señora Juana y su madre, Fidelia, quien padece las consecuencias de la diabetes.

 

 

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