La actitud

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actitud

No hay nada en nosotros que nosotros mismos no podamos mejorar e incluso componer.
Cuando se tiene la determinación de ser alguien diferente o alguien mejor, se deben tomar determinaciones, evidentemente, mejores y diferentes a los de aquellos de quien queremos diferenciarnos. Dicha diferenciación es, desde luego – tomando en consideración lo que aquí se ha estado proponiendo- es siempre desde el punto de vista positivo, humilde, con cariño hacia la otra edad. Cuando tenemos una actitud positiva, nuestros cuerpos se ven beneficiados en diferentes aspectos, nuestro físico se ve mejor, nuestra energía fluye con constancia, nuestro espíritu está dispuesto, nuestra alma es mas ágil y nuestra aura acentúa sus colores, es decir, con una buena actitud somos bellos en cualquier aspecto que se le quiera ver. Una buena actitud es altamente influyente en los que nos rodean y eso genera retroalimentación, cuando nosotros alimentamos la actitud ajena, esa otra actitud puede mejorar y alimentar a los que después estén a su alrededor. Todo se acomoda y empieza a circular buena actitud por todas partes, ese circulante de buena actitud, como toda energía, comienza a generar una frecuencia que, a su vez, es rítmica con la frecuencia natural de la tierra, es decir, la energía positiva. Los buenos pensamientos generan buena actitud, porque la buena actitud genera buenos pensamientos.

Debemos ser espirituales, transmitir nuestra esencia, y esta esencia es precisamente lo bueno del universo, porque nada que hubiera sido malo en esencia, hubiera podido crear tal vida de la que hoy por hoy disfrutamos. Entonces cuando adquirimos la actitud positiva, – Es necesario que, en este punto, aclare que mas que adquirir, debemos recuperar la actitud positiva- somos bondadosos, pro positivos, alegres, entusiastas, soñadores, desarrolladores, impulsores, creadores, innovadores, felices, alegres. Todo lo mencionado es lo que la gente que no somos nosotros ve en nosotros, eso es lo que los motiva pues la buena actitud es una proyección de nuestro interior, es lo que conduce, incluso, nuestros procederes físicos, aunque no quiera pensarse así. Actitud es lo que todos necesitamos.

Hare un acotamiento aquí, no quiero hablar de mala actitud simplemente porque para mí, la mala actitud no existe, solo existen la buena actitud, la actitud y la falta de actitud. La actitud es todo aquello que podemos hacer, la buena actitud es cuando lo hacemos e instamos a que otros lo hagan. La falta de actitud, en cambio, se traduce en tristeza, melancolía, angustia, depresión, derrotismo, soberbia, complejos, obscuridad, amargura, odios, rencores, desinterés, retroceso, ceguera, despotismo, todo esto último no son cosas que se hagan sino son el resultado necesariamente obtenido por la falta de hacer. Es entonces que la actitud es el hacer, hagamos pues las cosas.

La actitud y la buena actitud son necesarias para salir adelante y para ser todo lo que podemos ser, esta actitud tiene un motor muy importante, la voluntad. Pero eso será motivo de otro acercamiento con ustedes.

 

Christian Trejo Y Cruz.
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