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El origen de los Carnavales en Coatzacoalcos por Nacho Ordóñez

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[dropcap][/dropcap]NACHO ORDOÑEZ

Los carnavales de antaño.

Por José Ignacio Ordóñez Rodríguez El primer Carnaval porteño se celebró en el año de 1916, aunque el más antiguo que se tiene registrado documentalmente es el de 1920, en que la reina fue Esperanza Torres y el rey feo el “Negro” Guevara. El Carnaval se programaba tres meses antes de la fecha prevista. A partir de entonces se formaba un Comité Central cuyos integrantes hacían visitas a las familias porteñas para invitarlas a que sus hijas fueran candidatas a Reina. Había una alegría general. Con bastante anticipación se hacía la presentación de las candidatas en un baile efectuado en el elegante Casino Puerto México, recinto de mucho abolengo y donde únicamente socios podían asistir. [dropcap][/dropcap] CarnavalSe repartía propaganda a toda la población, con la foto de las candidatas a elegir. Las jóvenes eran presentadas en el antiguo Teatro Estévez —que luego sería el Cine Ideal—, donde las jóvenes cantaban o tocaban algún instrumento, que generalmente era el piano. Las colonias de inmigrantes residentes aquí, como la china, libanesa, española, zapoteca, chiapaneca, tabasqueña, sanandrescana, etc. se programaban para que en el transcurso de esos tres meses cada una organizara un baile —un sábado por colonia— donde se expendían sus antojitos típicos, con música y atuendos del lugar de origen de cada quien. También se efectuaban papaquis, kermeses, bailes y la recolección de fondos por medio de “boteos” y, desde luego, la venta de votos. Ocho días antes de iniciar las fiestas del Rey Momo, en el parque Independencia —a las 11 de la noche en punto— se hacía el cómputo final para la elección de la Reina, así como del Rey Feo —así se llamaba antes, no “Rey de la Alegría” como ahora—; tampoco había “Reyes Infantiles” y entonces sí se hacía la elección del rey, cosa que ahora no sucede ya que se trae a algún “renombrado artista” de la televisión contratado exprofeso para ello. El miércoles comenzaba el Carnaval en sí, con el entierro del “Mal Humor”, que consistía en llevar una caja fúnebre simulando que iba alguien adentro, en un recorrido por las principales calles de la ciudad, hasta llegar al parque, donde se efectuaban los “ritos funerarios” que simbolizaban la renuncia de todos a la tristeza. El sábado se coronaba a la reina electa, entre música, algarabía y gran vistosidad. El trono se adornaba con un arco de focos de colores, donde se leía el nombre de la soberana. El domingo por la mañana, en el Astillero de Marina, un remolcador bellamente adornado llevaba consigo a la soberana del Carnaval, acompañada de cadetes, los cuales hacían valla y, entre flautines y voces de alegría, dicho remolcador atracaba en el muelle central —actual Club de Pesca—, donde el presidente municipal en turno esperaba a la corte real. Ahí, el alcalde entregaba a la reina una caja detalladamente decorada, la cual contenía las llaves de la ciudad; luego, ella iba a la cárcel municipal y liberaba a algunos presos, detenidos por delitos no graves. Concluido este acto daba inicio el desfile, el cual ese día se realizaba en dos etapas: en la mañana y por la tarde, por las calles de Zaragoza, Juárez y Gutiérrez Zamora, así como por el antiguo malecón (Manuel Ávila Camacho), dando por terminadas las alegres y bullangueras actividades el miércoles, cuando se realizaba el entierro de “Juan Carnaval” quien, al morir, dejaba como testamento ¡la amenaza de regresar al año siguiente! Hagamos ahora un recuento —incompleto desde luego— de algunas de las reinas, princesas y reyes feos que participaron en los más recordados carnavales de ayer:   En 1929 la reina fue Teresita Alor y, años más tarde, en 1938, la reina fue Marina Palma, quien tuvo como chambelán al joven Luis Madrazo Ledesma —con quien después se casaría. En esa ocasión fueron princesas María Luisa Lemarroy —quien llevó como chambelán al doctor Pedro Torres Enríquez—, así como la bella Oralia Bringas Cruz —nuestra inolvidable poeta—, teniendo como acompañante a Plinio Priego Gutiérrez; parte de su corte fueron Arcelia González Balanzar y Rosa Absalón. En 1944 Chabelita del Campo fue la soberana, quien representó a la colonia tabasqueña; en 1951 Rosa del Carmen Ladrón de Guevara Bayolo —Rosita I—, llevando como rey al joven Miguel Rojas Rosas, el “Rey del Mambo”. En 1952 fue reina Gilma Lemarroy y su corte real fue integrada por Winnie Gilmore como princesa, Ma. Luisa Carrión fue duquesa, marquesa Sarita Linares, y Norma Hamilton, dama. El “Cara de Hacha” fue el Rey Feo. Doña Anita Esparza de Noyola nos contaba la anécdota de que a Gilma Lemarroy le llamaban “Gilma Chevrolet”, ya que su papá era el dueño de esa agencia automotriz; en tanto que a Winnie Gilmore le decían “Winnie Ford”, porque su novio era el señor Osorio, dueño de esa distribuidora de carros. En esa ocasión vino como variedad artística María Victoria y los Hermanos Martínez Gil. En 1960 fue elegida reina Alice Hampton, llevando como rey al “Potro” Rafael Ladrón de Guevara, también un carnaval inolvidable para muchos. En éste hubo una charreada con gente de México, quienes salieron en un convertible; Alice salió de cordobesa y posteriormente hasta toreó. En el carnaval de 1961 la reina fue Gela Zamudio León; en 1962 la que ganó el reinado fue Ruth Lavie Zedillo; en 1964 tocó el turno a “Conchita” Ferreiro López y a su rey “El Cartero Tapado”; en 1965 eligieron a Ma. Inés “Necha” González Absalón y como rey a Hugo Díaz; en 1966 fue reina “Coyo” Jiménez y a “El Pescador”; y en 1967 —el último carnaval de la época antigua— nuestra reina fue Yolanda Santana Vega, llevando como Rey Feo a Ricardo Kim “El Jaibero”. También fueron reinas de los carnavales de antaño Teodorita Figuerola Ruiz, Ofelia Granados y Martha Merino, entre otras. Lo mismo participaron como candidatas: Nacira Chagra, “Chabelita” Padrón, Angelita Zamudio, Hortensia Arjona, Rosita Carrillo, Fita Quintal, Chabela del Campo, Velia Núñez, Blanca Montanaro, Ofelia Férez, Yolanda Zea Salas, “Lucha” Montalvo, Lidia Ávila Cobos, Teresa Sepúlveda, Leonor Escobar Quintana, Arcenia Cházaro, “Chery” García, Sarita Linares, Rosita Absalón, Arcelia González, Ma. Luisa Carrión, Norma Hayek, Ana Ma. Zenteno, entre muchas, muchísimas más, donde siempre resultaban muy reñidos los cómputos. El Carnaval fue considerada la fiesta más importante de Coatzacoalcos. El último de la antigua época, como dijimos, fue en 1967. Posteriormente, en 1971 y en sustitución de éste se organizaron las Fiestas Titulares de Coatzacoalcos, lo que más tarde sería la Expo Feria. Desde el 2002 el Carnaval volvió, para beneplácito de todos los porteños.     Por  José Ignacio Ordóñez Rodríguez, Cronista de Coatzacoalcos. Fotografía antigua cortesía Lic. Salvador Hernández Castro, Regidor de Cultura Coatzacoalcos 2011-2013. Gracias Claudia Morales Magaña por seguir manteniendo en la memoria colectiva las crónicas de Nacho Ordóñez.

 

Crónica de Ignacio Ordóñez Rodríguez.

Fotografía cortesía: Lic. Salvador Hernández Castro, Regidor de Cultura Coatzacoalcos 2011-2013.

Gracias Claudia Morales Magaña, por seguir manteniendo en la memoria colectiva los escritos de Nacho Ordóñez.

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