Consumo elevado de sal promueve desarrollo de esclerosis múltiple

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Investigadores de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, han identificado un entorno con alto contenido de sal como uno de los factores que contribuyen al desarrollo de la esclerosis múltiple (EM).

En un nuevo estudio publicado recientemente en la revista Nature Immunology, los expertos reportan cómo la sal puede desencadenar este trastorno autoinmune potencialmente incapacitante.

Tomokazu Sumida, profesor de neurología e inmunobiología en dicha casa de estudios y primer autor del estudio, junto con sus colegas, descubrieron que las células en un entorno con alto contenido de sal muestran activación de la vía de señalización β-catenina / Wnt. Dicha vía, que también ha sido relacionada con en el desarrollo de tumores cancerosos, altera las células T reguladoras y desencadena inflamación.

Estas células T reguladoras (Treg) son el componente central de la tolerancia inmune periférica. En las enfermedades autoinmunes se ha podido comprobar que existe una señal producida por la desregulación de citoquinas —proteínas que se producen durante la fase inicial de la respuesta inmune y tienen capacidad para coordinarla— en las Treg, pero los mecanismos reguladores causantes de la producción de citoquinas pro y antiinflamatorias siguen siendo un misterio.

En la nueva investigación, los científicos identificaron un desequilibrio entre las citoquinas IFN-γ e IL-10 como una señal Treg compartida que está presente en pacientes con esclerosis múltiple y en condiciones de alto contenido de sal. El análisis de secuenciación de ARN en subpoblaciones de Treg humanas reveló a la β-catenina —una proteína que se localiza en el citoplasma y el núcleo de la célula— como un regulador clave de la expresión de IFN-γ e IL-10. También encontraron que el receptor 2 de prostaglandina E (PTGER2) funge como un regulador de la producción de IFN-γ e IL-10 en un entorno con alto contenido de sal.

Estos hallazgos revelan un nuevo bucle PTGER2-β-catenina en las células Treg, el cual vincula las condiciones ambientales de alto contenido de sal con la autoinmunidad, en este caso, con la EM.

Se cree que el riesgo de desarrollar EM aumenta por la interacción entre variantes genéticas relativamente comunes y algunos factores ambientales. Según los científicos, además de la sal, la deficiencia de vitamina D, el tabaquismo y la obesidad se han relacionado con el desarrollo de esclerosis múltiple.

VíaYale News / Nature Immunology

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