Alerta el alto costo de atención renal

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22 de Octubre del 2018

Agencias

Ciudad de México.- Atender durante un año a un paciente con insuficiencia renal avanzada y sin seguridad social cuesta al sistema de salud casi 3 millones de pesos en hospitales de tercer nivel o alta especialidad.

En promedio, un paciente en ese estado es hospitalizado hasta 48 veces en un año y en cada ocasión por un promedio de seis días, detalló Rafael Valdez, titular del servicio de nefrología del Hospital General de México.

En cada crisis, la persona afectada recibe hemodiálisis y, una vez que se estabiliza, obtiene el alta médica, pero la falta de acceso al tratamiento provoca que a los 15 días vuelva a ser hospitalizada con gravedad.

“Lo damos de alta, se pasan 15 días buscando dónde se hemodializan. Va a un segundo nivel de atención y no lo atienden, se va a otro y no lo atienden. Después de 15 días sin hemodiálisis vuelve a un estado de gravedad. Entonces lo volvemos a tener en urgencias y hay que volverlo a hospitalizar. Los tenemos todo el año hospitalizados”, refirió Valdez.

Ésta es la suerte de más de la mitad de pacientes, explicó el nefrólogo, pues en México sólo 45 por ciento de ellos tiene seguridad social y el 55 restante carece de cobertura.

De acuerdo con un estudio realizado en 200 personas con insuficiencia renal avanzada, sin seguridad social o con Seguro Popular, que no cubre en mayores de 18 años el tratamiento de enfermedad renal, al inicio un paciente tarda 19 días en buscar atención en sus localidades una vez que se siente enferma o empiezan a tener síntomas.

La enfermedad renal es silenciosa y los síntomas, como hinchazón de pies, fatiga y cansancio, se presentan cuando ya el paciente requiere atención especializada.

En el primer nivel de atención duran más de un año sin que se les realice el diagnóstico de enfermedad renal, a muchos los diagnostican con infecciones de vías urinarias e hipertensión, que puede ser una manifestación del padecimiento.

“Cuando ya son diagnosticados los mandan a un segundo nivel en donde no hay nefrólogos, no hay diálisis, no hay hemodiálisis. Los terminan mandando a un tercer nivel, tardan 18 días en promedio”, sostuvo Valdez.

El problema es que la gran mayoría de hospitales de tercer nivel no tiene nefrólogos ni infraestructura para brindar terapia sustitutiva.

“A pesar del problema de salud pública que tenemos no estamos bien organizados. Hay pocos recursos humanos, y estamos fracasando en primer y segundo nivel de atención, en tanto que el tercer nivel está rebasado”, advirtió.

Olvidan dar recursos a clínica especializada 

La clínica modelo de atención a pacientes con insuficiencia renal avanzada, proyecto desarrollado desde 2012 por expertos del Centro de Investigación en Políticas, Población y Salud de la Facultad de Medicina de la UNAM, está varada por falta de recursos.

La unidad busca además prevenir la enfermedad, y los costos de creación y operación de un año ascenderían a unos 270 millones de pesos.

No obstante, hasta ahora no se ha conseguido que en el presupuesto federal que se destina a la UNAM se etiquete una partida extra para este espacio, explicó Reyna Lizette Pacheco, investigadora del centro.

Mencionó que la clínica sería instalada en la zona oriente de Michoacán, luego de que la población acudiera a solicitar apoyo a la UNAM en Morelia, pues se tiene la percepción de que ahí hay una alta incidencia y prevalencia de la enfermedad.

La propuesta es que se ofrezca atención a distancia por nefrólogos del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, aunque el modelo contempla que haya médicos generales, internistas y nutriólogos.

La especialista destacó que, por ser de la UNAM, se podría atender a pacientes con y sin seguridad social.

La Unidad de Atención Integral para el Paciente con Enfermedad Renal en la Región Oriente del Estado de Michoacán podría dar atención a entre 300 y 400 pacientes con la enfermedad.

Pagan sólo una sesión

María de los Ángeles Escobar, de 74 años, padece insuficiencia renal avanzada y debería someterse a hemodiálisis mínimo tres veces a la semana para evitar que su cuerpo se intoxique, pero su familia sólo puede pagar una sesión por mil pesos.

Además requiere comprar eritropoyetina, la cual debe aplicarse antes de cada sesión.

“Cuesta mil 500 y la caja sólo trae seis ampolletas”, explicó María Mercedes Baez Escobar, hija de María de los Ángeles. Nos dijeron que hay un régimen alimenticio y que si lo lleva así mi mamá se va a intoxicar menos porque no le podemos hacer las tres sesiones. Por lo menos que no se eleven tanto sus toxinas”.

La mujer, quien es hipertensa, fue diagnosticada con insuficiencia renal avanzada en el Hospital General de México en febrero de este año.

Ahí le colocaron un catéter y la sometieron a hemodiálisis como medida de emergencia por las condiciones en las que llegó: presión arterial muy elevada, hinchada y con dolor en todo el cuerpo, sin embargo, esa institución no tiene espacio para ofrecerle el tratamiento.

La familia de María de los Ángeles, quien hasta agosto carecía de seguridad social, debió buscar opciones de atención en el nivel privado.

Aunque viven en Ecatepec, se trasladan hasta la Colonia Doctores, en la Ciudad de México, porque ahí hay un sitio en el que pagan mil 50 pesos por sesión en lugar de mil 200 pesos, el costo más bajo que encontraron en las clínicas del Estado de México.

María Mercedes contó que en agosto uno de sus hermanos logró integrar a su mamá en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), pero ahí sólo le ofrecen opción de diálisis peritoneal.

La familia descartó ese tratamiento por temor a que su mamá se someta a otra cirugía para ponerle un catéter en el abdomen, además de que –asegura– es común el desabasto de insumos.

“Siempre hay desabasto de bolsas para diálisis”, lamentó María Mercedes.

Enfermedad silenciosa

Una evaluación en 5 mil 500 jóvenes mexicanos aparentemente sanos que aspiraban a entrar a la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM reveló que 3 por ciento ya tenía daño renal y lo ignoraba.

“Había 180 jóvenes que ya tienen daño renal y no lo sabían y tenían 18 años. El 70 por ciento de ellos tenía sobrepeso, obesidad, ácido úrico, colesterol y triglicéridos elevados y se autodefinieron como sanos”, estableció.

Además hasta 80 por ciento de los aspirantes tiene de tres a cinco factores para desarrollar la enfermedad. El estudio se publicó en febrero pasado en The Lancet.

A nivel mundial, México es el país con más incidencia de enfermedad renal, es decir, casos nuevos.

“En prevalencia, que son los casos que se van acumulando, no estamos tan alto por una razón: muchos se mueren”, señaló Rafael Valdez, titular del servicio de nefrología del Hospital General de México.

En México la enfermedad renal aparece en promedio a los 45 años, debido a que la obesidad, la diabetes e hipertensión se presentan en población cada vez más joven, a diferencia de lo que sucede en otras naciones, donde el padecimiento aparece entre los 60 y 70 años.

“Hicimos un salto cuántico. Un viaje en el tiempo. Adelantamos 20 años estas enfermedades”, lamentó Valdés.

Con información de la Agencia Reforma

Fuente: Zócalo 

 

 

 

 

 

 

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